Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginobili
lideran desde hace años a los San Antonio Spurs. Juntos han ganado
tres anillos con la franquicia tejana, en 2003, 2005 y 2007, si bien
Duncan ya había logrado otro en 1999. Hace 11 años de su primer
título juntos, y aún hoy en día siguen dando guerra y poniendo a
estos Spurs a un paso de otra final de la NBA, como ya hicieron el
año pasado.
Y todo ello con 106 años sobre esas
seis piernas. Casi nada. Duncan, el más veterano de los tres, ha
cumplido ya los 38 y la posibilidad de una retirada retumba más que
nunca en la liga. Tiene una player option para la próxima temporada,
pero no está claro que vaya a ejercerla. Ginobili, con 36, tiene
contrato por una temporada más, y tiene toda la pinta de que también
se retirará, o al menos se despedirá de la NBA, como spur. Parker
alcanza ya los 32, y al igual que “Manudona” estará ligado un
año más a la ciudad de San Antonio salvo sorpresa, y luego ya se
verá.
El caso es que uno guarda sus partidas
de nacimiento y les ve sobre la pista y parecen chavales recién
llegados a la NBA. Las ganas y la intensidad con la que salen en cada
partido son dignas de admiración, y parecen tener una llama eterna
que no hay forma posible de apagar. Especialmente la de Duncan, que a
sus 38 años brega en la pintura con cualquiera que se le ponga por
delante, con el desgaste que eso tiene.
Dicen que uno no valora lo que tiene
hasta que lo pierde. Estamos ante el fin de una era y no somos
conscientes de ello. Tal vez sea porque este trío no mira hacia
atrás, y tampoco nos permiten hacerlo a nosotros. Sus ojos, igual
que sus dientes, están clavados en un anillo que buscan como
culminación de esta época dorada. El resto, mientras, sentémonos a
disfrutar mientras podamos de todo lo nuevo, por poco que sea, que
estos “viejos”nos van a seguir dando por el momento.
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